martes, 7 de julio de 2015

CINE RUSO: BREVE HISTORIA

El nacimiento del “Gran cine mudo” ruso (1898-1917)

Stenka Razin (1908)
Es conocido que los franceses trajeron el cine a Rusia. Ocurrió a principios de 1896. Sin embargo muchos fotógrafos rusos supieron aprender con rapidez el nuevo oficio. Ya en 1896 rodaban argumentos documentales no solo los extranjeros, sino también los operadores rusos. Pero hasta la aparición de las cintas de ficción rusas quedaban aún 10 años. En 1908 el director y productor Alexander Drankov realizó la primera película rusa con actores, con el nombre de Понизовая вольница (La vólnitsa de Ponizov / Stenka Razin). La película era en blanco y negro, muda, de corto metraje, enternecedora. Y luego, “el ya empezamos”… En los años 10, Vladimir Gardin -Дворянское гнездо (Nido de hidalgos)-, Yakov Protazanov -Пиковая дама (La dama de picas), Отец Сергий (El padre Sergio)-, Evgeni Bauer – Сумерки женской души (El crepúsculo del alma de una mujer), Преступная страсть (Pasión criminal)- y otros maestros de la dirección de entonces, cimentaron un cine de género competitivo, dónde encontraron lugar tanto la adaptación de clásicos rusos, como melodramas con detectives y cintas de acción bélicas y de aventuras.

Hacia la segunda mitad de los años 10 brillaron en Rusia verdaderas superestrellas de la pantalla argéntea: Vera Jolodnaya, Ivan Mozzhujin, Vladimir Maksimov…

En pos del “Octubre rojo” (1918-1930)

El acorazado Potemkin (1925)
Pero todo alguna vez se acaba. La revolución de octubre de 1917 sirvió a muchas estrellas de la cinematografía rusa de enorme trampolín hacia el oeste. Así pues, la primera película soviética Уплотнение (Concentración) de 1918, realizada por el gregario oportunista Alexander Panteleev, no era muy artística. Y el periodo de la fraticida guerra civil, ciertamente, no era el mejor para el desarrollo de la cinematografía. Pero tras cinco años cubiertos por el arrebato revolucionario y el sueño de una dictadura mundial del proletariado, la juventud creativa sorprendió al mundo con la novedad del lenguaje cinematográfico. Así, para sustituir el “siglo de plata” del cine ruso, llegó la vanguardia cinematográfica soviética de los años 20. A la censura ideológica del Kremlin en esa época le interesaba poco la apariencia artística del “texto”. Precisamente esto permitió al genio Sergei Eisenstein experimentar audazmente con las “técnicas del montaje” en sus notables películas Броненосец Потемкин (El acorazado Potemkin) de 1925 y Октябрь (Octubre) de 1927. Su evidente compromiso político no impidió su amplia reputación en Occidente. Abran cualquier libro extranjero sobre la historia del cine mundial, y sin duda encontrarán un capítulo especial dedicado a Sergei Eisenstein y sus destacados contemporáneos: Lev Kuleshov -По закону (Legalmente)-, Vsevolod Pudovkin –Мать (La madre), Конец Санкт-Петербурга (El fin de San Petersburgo)-, Alexander Dovzhenko –Звенигора (Zvenigora), Земля (Tierra)-, FEKSov –grupo cinematográfico que encabezaban Grigori Kozinstev y Leonid Trauberg, autores de Шинель (El capote) y СВД (SVD)-, Dziga Vertov - Человек с киноаппаратом (El hombre de la cámara).

Desde luego, junto al “efecto Kuleshov” y la “técnica del montaje”, existía el cine completamente comercial, para entretenimiento del espectador, de Yakov Protazanov -Закройщик из Торжка (El sastre de Torzhok), Процесс о трех миллионах (El proceso de los tres millones), Праздник святого Йоргена (La festividad de San Jurgen)-, Konstantin Eggert -Медвежья свадьба (La boda del oso). Pero el liderazgo de Sergei Eisenstein con sus metáforicos “Acorazado” y “Octubre” no admitía ninguna duda.

En las redes sonoras del “realismo socialista” (1931-1940)

Chapaev (1934)
La llegada del sonido al cine ruso -Путевка в жизнь (El camino de la vida), de Nikolai Ekk, 1931)-, coincidió casi con la liquidación de los últimos islotes de libertad creativa y con el triunfo del llamado “realismo socialista”. El régimen totalitario de Stalin se apresuró en poner bajo control cada “unidad” de la producción cinematográfica de entonces. Así que no sorprendió que regresando de su viaje al extranjero, Eisenstein no pudiera sacar a la pantalla su película Бежин луг (El prado de Bezhin) –al final la película fue abolida-. También otros líderes de los años 20 –Dziga Vertov, Lev Kuleshov, Vsevolod Pudovkin- sintieron el férreo modo de obrar de la censura del Kremlin. Los favoritos se convirtieron en directores, logrando no sólo dominar las nuevas posibilidades expresivas del sonido, sino también crear una mitología ideológica de la Gran Revolución, que había dado la vuelta al orden mundial. Los hermanos Vasiliev –Чапаев (Chapaev)-, Mijail Romm -Ленин в Октябре (Lenin en Octubre), Ленин в 18-м году (Lenin en 1918)- y Frirdrij Ermler - Великий гражданин (Un gran ciudadano)-, lograron entrar en la retahíla de directores cuidadosos con el poder, logrando ajustar su talento a las ásperas exigencias de la época del “exacerbamiento de la lucha de clases” y de represión de las masas.

Pero es necesario hacer justicia a Stalin, pues entendió que el repertorio cinematográfico no puede estar formado sólo de “hits ideológicos”. El reciente alumno y asistente de Eisenstein, Grigori Alexandrov - Веселые ребята (Los alegres muchachos), Цирк (El circo), Волга-Волга (Volga-Volga)- se convirtió en el “rey de la comedia” de los años 30. Y su esposa, Lyubov Orlova, en la principal estrella de la pantalla.

Los fatídicos 40 (1941-1949)

Iván el Terrible (1944)
La guerra cambió bruscamente la temática y el espectro del cine ruso. Tras los cortometrajes de “repertorios bélicos” aparecieron largometrajes sobre la guerra – Радуга (Arco iris), Нашествие (Invasión), Она защищает Родину (Ella defienda la patria),  Зоя (Zoya), y otros-, donde la guerra no ya no se presentaba como una hilera de fáciles victorias sobre un caricaturesco y débil enemigo. Precisamente en la época de la guerra, Sergei Eisenstein rueda su última obra maestra, la tragedia Иван Грозный (Iván el Terrible). La segunda entrega de esta película fue, como es sabido, prohibida por Stalin. No en vano, tras la brillante interpretación de Nikolai Chekasov del cruel y demente zar Iván no resultaba difícil ver alusiones a la depravación del absolutismo sangriento.

El almirante Ushakov (1953)
La victoria bélica sobre el nazismo, con el precio de decenas de millones de ciudadanos, a un nuevo brote cinematográfico de “culto al individuo”. En las películas del director de la corte del Kremlin, Mijail Chiaureli – Клятва (El juramento), Падение Берлина (La caída de Berlín)- Stalin tenía el aire de una auténtica divinidad, llamando al éxtasis de la adoración masiva del rebaño de obreros-koljosianos. A todo esto, a finales de los años 40, al “montañés del Kremlin” ya le era difícil comprimirse al repertorio cinematográfico de entonces, y decidió actuar por el conocido principio: cuanto peor, mejor. Que los distinguidos directores de cine rusos filmen solo 12 películas al año, pero no serán sobre campesinos de tránsito, si no auténticas obras maestras del “realismo socialista”. Por ejemplo, epopeyas sobre la Revolución y la Guerra -Незабываемый девятнадцатый (El inolvidable 1919), Сталинградская битва (La batalla de Stalingrado)-. O relatos histórico-biográficos sobre lo no visto en el “oportunismo” de los científicos – Жуковский (Zhukovski), Пржевальский (Przhevalski)-, sobre caudillos -Адмирал Нахимов (El almirante Najimov), Адмирал Ушаков (El almirante Ushakov)- y hombres de las artes -Композитор Глинка (El compositor Glinka), Белинский (Belinski)-. Dicho y hecho. A este impecable argumento, en efecto, se incorporaron el mejor vigor cinematográfico de entonces -Mijail Romm, Vsevolod Pudovkin, y otros-. Se estaba estrechando bruscamente el espectro del cine de entretenimiento representado por las comedias de Grigori Alexandrov -Весна  (Primavera)- e Ivan Pyryev -Кубанские казаки (Cosacos de Kuban)-.

De las “pocas películas” al “cine del deshielo” (1950-1968)

La balada del soldado (1959)
La época de pocas películas se acabó tras la muerte de Stalin. La liberalización del “deshielo” del curso del Kremlin de la segunda mitad de los años 50, supuso un brusco aumento de la producción cinematográfica y una afluencia de debuts de directores y actores. La figura más patente de aquellos años es, sin duda, Grigori Chujrai -Сорок первый (El cuarenta y uno), Баллада о солдате (La balada del soldado), Чистое небо (Cielo despejado)-. Sin embargo, la vieja generación de realizadores no se apresuró en salir de debajo de la alfombra. Летят журавли (Cuando pasan las cigüeñas), verdadera obra maestra del director Mijail Kalatozov y el operador Sergei Urusevski, logro merecidamente la “Palma de oro” del Festival de Cannes. Por cierto, esta “cumbre de Cannes”, ni antes ni después la alcanzó ninguna película rusa. Poco después, este dueto rodó dos películas más con su innovador estilo -Неотправленное письмо (La carta no enviada) y Я – Куба (Yo Cuba)-.

Un segundo aliento llegó también a Mijail Romm. Según mi parecer, precisamente en los años 60 realizó sus mejores películas -Девять дней одного года (Nueve días de un año) y Обыкновенный фашизм (El fascismo cotidiano)-.

Lluvia de julio (1966)
La renuncia de la pompa solemne a favor del “hombre sencillo”, es especialmente evidente en los modestos melodramas de Marlen Jutsiev Весна на Заречной улице (Primavera en la calle Zarechnaya), codirigida con Felix Mironer, y Два Федора (Los dos Fyodor)-. Estas películas tuvieron, sin trabas, una amplia distribución. Pero el intento de Jutsiev de sacar a la luz el pensamiento crítico contemporáneo -Мне 20 лет (Tengo 20 años), Июльский дождь (Lluvia de julio)- provocó una fuerte resistencia del poder, empezándose una gradual “helada” del deshielo cinematográfico. La víctima más notable de esta frialdad censora fue la legendaria película de Andrei Tarkovski Андрей Рублев (Andrei Rublev), de 1966. A mediados de los años 60, el Kremlin declaró de hecho la guerra al “cine de autor” ruso que no entraba dentro del cuadro mohoso del “realismo socialista”. Tras “Andrei Rublev” -entonces aún se llamaba Страсти по Андрею (La pasión según Andrei)-, se quedaron en las estanterías películas de Andrei Konchalovski -История Аси Клячиной… (Historia de Asya Klyachina…)-, Alexander Alov y Vladimir Naumov -Скверный анекдот (Un episodio vergonzoso)-, Andrei Smirnov -Ангел  (Angel)-, Larisa Shepitko -Родина электричества (La patria de la electricidad), o Alexander Askoldov –Комиссар (La comisaria)-.


La prisionera del Cáucaso (1966)
Simultáneamente con el “deshielo” se permitió salir a las pantallas no solo las películas art-house de Andrei Tarkovski -Иваново детство (La infancia de Iván)-, Gleb Panfilov -В огне брода нет (No hay paso entre el fuego)- y Larisa Shepitko Крылья (Alas)-, pero también regalaron a los espectadores el deleite del entretenimiento auténtico de las comedias de Leonid Gaidai -Операция «Ы» (Operación “Y”), Кавказская пленница (La prisionera del Cáucaso), Бриллиантовая рука (El brazo de diamantes)-, de Eldar Ryazanov -Берегись автомобиля! (¡Cuidado con el coche!) y de Georgi Daneliya -Я шагаю по Москве (Yo paseo por Moscú)-. No es posible no hacer mención también de las ruidosas adaptaciones de clásicos mundiales -la oscarizada Война и мир (Guerra y paz) de Sergei Bondarchuk, Анна Каренина (Anna Karenina) de Alexander Zarji, Гамлет (Hamlet) de Grigori Kozinstev y Братья Карамазов (Los hermanos Karamazov) de Ivan Pyriev.

El cine del deshielo fue el momento estelar para Tatyana Samoilova, Anastasya Vertinskaya, Lyudmila Savelieva, Vyacheslav Tijonov, Oleg Strizhenov, Aleksei Batalov, Innokenti Smoktunovski, Evgeni Urbanski y muchos otros notables actores de la nueva generación. Además, en estos años prolongaron su carrera Boris Andreev, Aleksei Cherkasov, Mijail Zharov, Lidiya Smirnova, Nikolai Simonov y otros artistas famosos de los años 30 y 40.

"En las tranquilas aguas del cine..." (1969-1984)


Stalker (1979)
El "deshielo" rompió en agosto de 1968, con las orugas de los tanques soviéticos que surcaban los puentes de Praga... La reacción del Kremlin fue bastante severa. Se cortaron de raíz muchos proyectos creativos. Muchas destacadas películas fueron a parar a la estantería de la censura: la intensa película sobre la guerra Проверкa на дорогах (Control en los caminos) de Aleksei German, la fantasmagórica Агония (Agonía. Rasputín) de Elem Klimov, el drama psicológico Долгие проводы (Largas despedidas) de Kira Muratova o Tema (Tema) de Gleb Panfilov. Otras películas relevantes fueron castigadas con una mínima tirada y distribución: Зеркало (El espejo) y Сталкер (Stalker) de Andrei Tarkovski, Парад планет (El desfile de los planetas) de Vadim Abdrashitov, o Мой друг Иван Лапшин (Mi amigo Ivan Lapshin) de Aleksei German.


El tío Vanya (1970)
Pero a pesar de todo, entre las tranquilas aguas de la pulida censura del cine ruso, se abrió paso en todo momento una serie de maestro de clase "A". Vasili Shukshin -Печки-лавочки (Pechki-Lavochki), Калина красная (El sauquillo rojo)-, Gleb Panfilov -Начало (El debut), Прошу слова (Pido la palabra)-, Nikta Mijalkov -Неоконченная пьеса для механического пианино (Pieza inacabada para piano mecánico), Пять вечеров (Cinco tardes), Несколько дней из жизни И.И.Обломова (Algunos días de la vida de Oblomov), Родня (La parentela)-, Vadim Abdrashitov -Слово для защиты (Discurso de defensa), Охота на лис (La caza del zorro)-, Ilya Averbaj -Чужие письма (Cartas ajenas), Объяснение в любви (Declaración de amor)-, Roman Balayan -Полеты во сне и наяву (Vuelos en sueños y en la realidad), Поцелуй (El beso)-, Rolan Bykov -Чучело (El espantapájaros)-, Dinara Asanova -Пацаны (Chavales)-, Sergei Soloviev -Спасатель (El socorrista), Наследница по прямой (Heredera directa)-, Georgi Daneliya -Осенний марафон (Maratón de otoño)-, Pyotr Todorovski -Военно-полевой роман (Romance bélico-campestre)-, Andrei Konchalovski -Дядя Ваня (El tío Vanya), Сибириада (Siberiada)-. Esto dista de ser una lista completa de los nombres y películas destacadas de esta época.


Moscú no cree en las lágrimas (1979)
La asistencia a las salas de cine en Rusia en aquel momento era una de las más altas del mundo. Decenas de millones de espectadores veían las películas de Leonid Gaidai -12 стульев (Las 12 sillas), Иван Васильевич меняет профессию (Ivan Vasilievich cambia de profesión)-, Georgi Daneliya -Афоня (Afonya), Мимино (Mimino)-, Eldar Ryazanov -Ирония судьбы (La ironía del destino), Служебный роман (Romance de oficina), Вокзал для двоих (Una estación de tren para dos)-, las cintas de espectáculo de Vladimir Motyl -Белое солнце пустыни (El sol blanco del desierto)- y Alexander Mitta -Экипаж (La tripulación)-. Los plusmarquistas absolutos de aquellos años fueron el melodrama de Vladimir Menshov Москва слезам не верит (Moscú no cree en las lágrimas) y la cinta de acción Пираты ХХ века (Piratas del siglo XX) de Boris Durov. Y que estrellas: Vladislav Dvorzhetski (1937-1978), Vladimir Vysotski (1938-1980), Oleg Dal (1941-1981), Anatoli Solonitsyn (1938-1982), Yuri Bogatyriov (1947-1989), Anatoli Papanov (1922-1987), Andrei Mironov (1941-1987), Evgeni Leonov (1926-1994), Alexander Kaidanovski (1946-1995), Nikolai Eremenko (1949-2001).

A pesar de las vicisitudes del destino, precisamente en ese momento la amada por los espectadores de la comedia del "deshielo" Карнавальная ночь (Noche de carnaval) Lyudmila Gurchenko, entró de nuevo en el Olimpo de los actores: Двадцать дней без войны (Veinte días sin guerra) de A. German, Пять вечеров (Cinco tardes) de N. Mijalkov. Igualmente actuaron Margarita Terejova -Зеркало (El espejo)-, Nonna Mordyukova -Трясина (Tremedal), Родня (La parentela)-, Elena Solovey -Раба любви (Esclava del amor)-, Inna Churikova -Начало (El debut), Васса (Vassa)... 

En el fuego de la perestroika (1985-1991)


Masacre. Ven y mira (1985)
El intento de una nueva liberalización del régimen comunista, en un principio bastante tímida, llamó a una gradual debilitamiento del peso de la censura. Rehabilitado por completo, Elem Klimov se convirtió en el ganador indiscutible del Festival de Moscú de 1985. Su película se llamaba Иди и смотри (Masacre. Ven y mira). Quizás, ni antes ni después, el cine ruso alcanzó tal grado de naturalismo despiadado en la representación de la Segunda Guerra Mundial... 
Precisamente Klimov se puso muy pronto al frente del cambio de la entonces Unión de Cinematografistas. A continuación lo sustituyó Andrei Smirnov -Белорусский вокзал (Estación de Bielorrusia), Осень (Otoño)-. Desgraciadamente, a la dirección -en cualquier caso por ahora- no regresaron más.


Interdevochka (1989)
En el fuego revolucionario de la perestroika cinematográfica, fueron "borradas injustamente de la nave de la modernidad" pilares del cine de los años 60 y 70 (entre ellos estaba, por ejemplo, Sergei Bondarchuk).  Después sucedió la derogación de la lista de temas y géneros cinematográficos prohibidos. Маленькая Вера (La pequeña Vera), de Vasili Pichul, se convirtió en la primera cinta rusa con escenas sexuales explícitas. Pero, ni esta cinta, ni la escandalosa Интердевочка (Interdevochka), de Pyotr Todorovski, pudieron influenciar sobre la general disminución de la asistencia a las salas. La expansión del video, la competencia de la renacida televisión, la importación intensiva de películas americanas, y la creciente "novena ola" del ennegrecido cine nacional hicieron su trabajo. El cine ruso empezó a perder incluso a los más fieles de sus espectadores.


Urga, el territorio del amor (1991)
Es cierto que la perestroika engendro en Occidente una moda temporal por todo lo ruso, y las películas rusas en convirtieron en huéspedes esperados de los grandes y pequeños festivales internacionales. Allí, los directores noveles a menudo conseguían premios, entre los cuales, bajo mi punto de vista, los más notables fueron Замри-умри-воскресни (Quieto, muere, resucita) de Vitali Kanevski, Доминус (Dominus) de Alexandr Jvan, Катафалк (El coche fúnebre) y Любовь (Amor) de Valeri Todorovski, o Такси-блюз (Taxi-blues) de Pavel Lungin. Los más prestigiosos premios internacionales (Berlín, Cannes, Venecia) los obtuvieron los trabajos Астенический синдром (Síndrome de astenia) de Kira MuratovaТема (Tema) y Мать (La madre) de Gleb PanfilovТакси-блюз (Taxi-blues) de Pavel Lungin, Сатана (Satanás) de Viktor Aristov, o Урга (Urga, el territorio del amor) de Nikita Mijalkov.

Patillas (1990)
Un aspecto completamente distinto tenían los resultados comerciales del cine ruso de la frontera de los años 90. Una de las últimas cintas del más taquillero comediógrafo de nuestro cine, Leonid Gaidai, Частный детектив, или Операция «Кооперация» (Detective privado, o Operación "Cooperación") no atrajo la atención ni de la cuarta parte de público de éxitos precedentes. Las comedias Бакенбарды (Patillas) de Yuri Mamin, Испанская актриса для русского министра (Una actriz española para el ministro ruso) de Sebastián Alarcón, Комедия о Лисистрате (Comedia sobre Lisístrata) de Valeri Rubinchik, Шапка (El gorro) de Konstantin Voinov, tuvieron un éxito aún menor de distribución. Por lo que se refiere a una comedia como Сэнит Зон (Zona sanitaria), cabe recordar que en la prensa surgió un simulacro de escándalo con motivo de la inconveniencia de su nombre original. Ni en el plano artístico ni en el comercial, esta comedia manifestó nada en absoluto.


El enigma de Endhouse (1989)
El no profesionalismo de la cinematografía de género rusa se transformó en un aburrido espectáculo de drama mafioso -Динозавры ХХ века (Dinosaurios del siglo XX)-, de detectives -Загадка Эндхауза (El enigma de Endhouse)-, de melodrama -Захочу – полюблю (Deseo, me enamoro), Поездка в Висбаден (Viaje a Wiesbaden), Яма (La fosa)-, de terror -Семья вурдалаков (Familia de vampiros)-, de acción -Фанат (Fanático)-. Lógicamente, la audiencia de masas, con no frío entusiasmo,  continuó viendo las sólidamente ensambladas cintas de acción transoceánicas, especialmente en su versión en video.

1991, como es bien conocido, fue el último año de la existencia de la Unión Soviética y del así llamado golpe de estado de agosto. La "oculta" inflación y el vacío hechizante en los mostradores de las tiendas (incluyendo los de la capital), llegaron a su apogeo. El estado continuó aún la costumbre de financiar una parte sustancial de las 213 películas nacionales de 1991, pero sólo una pequeña parte de ellas llegó a las pantallas de las salas de cine, repletas de productos comerciales extranjeros. Como setas tras la lluvia, por todo el país siguieron multiplicándose las salas de video, donde los espectadores, privados de comprar reproductores de video (con la "superdefinición" de entonces), con deleite no apartaban la mirada de la pantalla de los monitores, que mostraban copias piratas de "Terminator" o "Emmanuel". La censura, de hecho, ya no existía, y las cintas de video de películas porno cubrían los mostradores de cualquier quiosco de estación de tren.


Nube-paraíso (1990)
En 1991 la lista de logros artísticos y éxitos en festivales ya parecía más modesta que en la segunda mitad de los años 80. La lánguida y anémica Армавир (Armavir) es dudoso relacionarla con las cimas creativas del tándem Abdrashitov-Mindadze. Sin ser, de lejos, los mejores de sus trabajos, Eldar Ryazanov presentó Небеса обетованные (Los cielos prometidos) -no obstante una de las películas del año de mayor audiencia, y Sergei Soloviev presentó Дом под звездным небом (La casa bajo el cielo estrellado). Más pequeños resultaron los debuts interesantes. Pintada como un collage de bruma nostálgica resulta Сады скорпиона (Los jardines del escorpión) de Oleg Kovalov, tejida alrededor de la hace mucho tiempo olvidada cinta de espionaje de A. Razumniy Случай с ефрейтором Кочетковым (El incidente con el cabo Kochetkov). No parece una lista demasiado larga. Aunque todavía queda la encantadora comedia retro Облако-рай (Nube-paraíso) de Nikolai Dostal y la divertida parodia de Arkadi Tigay Лох - победитель воды (El acebuche es el vencedor de las aguas), o la dramática alegoría sobre el síndrome post-Afganistán Нога (La pierna) de Nikita Tyagunov...

Bastante inesperada para los expertos en la filmografía de Leonid Maryagin, durante muchos años considerado en el "segundo escalón" de los directores rusos, resultó la aparición del drama político Враг народа - Бухарин (Bujarin, enemigo del pueblo), que a diferencia de la mayoría de películas "reveladoras" de la perestroika, en mi opinión, no ha envejecido en absoluto. El interés hacia la rusa "perestroika del cine" por parte de los seleccionadores de Cannes, Venecia y Berlín aún no se había apagado, sin embargo las películas rusas más a menudo lograban premios de segunda categoría en los festivales internacionales.


El autobús enfurecido (1990)
No trajeron ningún dividendo taquillero sustancial las acusatorio-reveladoras cintas sobre los campos estalinistas -А в России опять окаянные дни... (Y de nuevo en Rusia los días execrables...)-, ni las cintas de acción especuladoras sobre el tema de la guerra de Afganistán y sus efectos -Афганец (Afgano), По прозвищу «Зверь» (De apodo, "Fiera")- sobre terrorismo -Взбесившийся автобус (El autobús enfurecido)-, ni las comedias pseudoeróticas -Болотная street, или Средство против секса (Bolotnaya Street, o Medio contra el sexo)-, ni los melodramas sobre prostitutas -Высший класс (Clase superior)-, ni los de temática criminal y negros -Дрянь (Basura), За последней чертой (Tras el último límite), Линия смерти (La línea de la muerte), Нелюдь (Subhumano), Охота на сутенера (La caza del alcahuete), Русская рулетка (Ruleta rusa), o Стервятники на дорогах (Buitres en el camino)-, ni los fantásticos -Искушение Б. (La tentación B.), Яд скорпиона (El veneno del escorpión)-, ni de terror -Пьющие кровь (Bebedores de sangre)-. La abrumadora mayoría de las así llamadas "películas para público masivo" se distinguía por la inevitable enfermedad del cine ruso de clase "B": su no profesionalismo y, sin duda, su pobreza técnica de realización.


Continuará... 




Autor: Alexander Fyodorov
Original: http://www.kino-teatr.ru/kino/art/kino/175/

domingo, 28 de junio de 2015

CUENTO DE LA PRINCESA MUERTA Y LOS SIETE BOGATIRES (Сказка о мёртвой царевне и о семи богатырях)






















Argumento

Después de dar a luz a una niña y de esperar el regreso de su esposo, la zarina fallece presa de la emoción cuando se produce el reencuentro. Tras un año de desconsuelo, el zar decide casarse de nuevo, si bien la nueva zarina, a diferencia de la anterior, es obstinada, orgullosa y celosa. En su dote, la zarina contaba con un espejito parlante, al que constantemente preguntaba si ella era la más hermosa y esbelta de todas. La respuesta siempre era afirmativa, hasta que años después, la hija del zar crece y se convierte en una hermosa doncella. La zarina conoce  entonces que ya no es la más bella, y ordena a una criada que conduzca a la princesa al bosque, la ate a un pino y la abandone para que sea pasto de los lobos hambrientos.

La criada acompaña a la princesa al bosque a coger setas, y abandona allí a la joven, si bien no cumple el mandato de la zarina de que la ate a un pino. La princesa camina sola por el bosque hasta que encuentra una casa, entra y observa el desorden que reina en la misma. Mientras tanto, el zar se entera de que la princesa ha desaparecido, y el príncipe Elisey parte en su búsqueda. La princesa decide limpiar y poner orden en la casa, cuando ve como a la misma llegan siete bogatires, los dueños de la casa. Sorprendidos por el aspecto inmaculado de la casa, los bogatires descubren que ha sido la princesa la autora de tal milagro. Pasan los días, y los bogatires confiesan a la princesa que están enamorados de ella y le piden que elija a uno de ellos como su futuro esposo. La joven les agradece su proposición, pero la ha de rechazar pues su corazón pertenece al príncipe Elisey.

Cuando la zarina vuelve a preguntar a su espejito sobre su belleza simpar, y oye que la princesa sigue viva, entra en cólera, y envía a una vieja con una manzana envenenada para que se la entregue a la princesa. La joven muere cuando se acerca la manzana a los labios, y cuando los bogatires regresan a casa, la encuentran muerta en su lecho. Entretanto, el príncipe Elisey pide ayuda al Sol, la Luna y el Viento para que le ayuden a encontrar a su amada. Elisey averigua que la princesa está en un ataúd de cristal, dentro de una cueva donde la han dejado los bogatires. Cuando Elisey la encuentra, le da un beso y la joven vuelve a la vida. La pareja regresa a la ciudad, donde la zarina muere del disgusto por su fracaso. En el día de su boda, la pareja celebrará uno de los banquetes más recordados desde el albor del mundo.




Director
 
Ivan Ivanov-Vano nació en 1900 en Moscú y falleció en la misma ciudad en 1987. Considerado uno de los pioneros de la animación soviética, entre otros galardones fue distinguido en 1985 como Artista del Pueblo de la URSS. En 1923 concluye sus estudios en los Talleres de Enseñanza Superior del Arte y las Técnicas (ВХУТЕМАС). En 1926 empieza a trabajar con un grupo de jóvenes animadores y empieza a dedicarse por completo a la animación. En 1936 se convierte en director para los estudios Soyuzmultfilm. Su primer trabajo como director llega en 1927, Сенька-африканец (Senka, el africano) codirigida con Daniil Cherkes y Yuri Merkulov, sobre un niño que sueña que viaja a África junto con un cocodrilo. En 1938 dirige Три мушкетёра (Los tres mosqueteros), inspirada en la obra de Alejandro Dumas, en la que los mosqueteros son gatos y los guardias del cardenal son perros. En 1945 dirige Зимняя сказка (Cuento de invierno), cortometraje en el que los animales del bosque deciden recibir juntos el Año Nuevo. En 1949 codirige junto con Alexandra Snezhko-Blotskaya Гуси-лебеди (El ganso-cisne), inspirado en un cuento popular ruso. En 1951 dirige la adaptación del poema de Alexander Pushkin Cuento de la princesa muerta y los siete bogatires. En 1952 dirige el mediometraje Снегурочка (Snegurochka), inspirado en la obra homónima de Alexander Ostrovski. En 1956 dirige el mediometraje Двенадцать месяцев (Doce meses), adaptación de un relato de Samuil Marshak sobre una joven reina que en el mes de enero envía a una criada a la imposible empresa de que le traiga flores de abril del bosque. En 1959 codirige junto con Dmitri Babichenko Приключения Буратино (Las aventuras de Buratino), basado en un cuento de Aleksei Tolstoi sobre un personaje que viene a ser la versión rusa de Pinocchio. En 1971 codirige junto con Yuri Norstein Сеча при Керженце (La batalla de Kerzhenets), inspirada en el poema sinfónico de Nikolai Rimski-Korsakov, sobre la mitológica ciudad de Kitezh, que se hundió en el agua para evitar la invasión tártara. Cierra su carrera en 1984 codirigiendo junto con Lev Milchin la adaptación de la obra de Alexander Pushkin Сказка о царе Салтане (El cuento del zar Saltán).


Comentarios

En 1833 Alexander Pushkin escribió el Cuento de la princesa muerta y los siete bogatires, un poema que adaptaba la Blancanieves que los hermanos Grimm escribiesen veinte años atrás.

En Cuento de la princesa muerta y los siete bogatires, Ivanov-Vano demuestra su gusto por el trazo elegante de los personajes y la excelencia de los paisajes y los detallados escenarios interiores, algo que reafirmará en otras adaptaciones de clásicos rusos, como la Snegurochka de Ostrovski o Los doce meses de Marshak.

Muy interesante.

La crítica

IMDB –         7,3 / 10
Kinopoisk -   7,8 / 10
Cine Rusia – 7,5 / 10

Enlaces

La película se puede bajar en descarga directa entrando en las siguientes
páginas:
y pinchando después donde pone, respectivamente:
skazka.o.m.carevne.i.7.bogatirey.avi